Días 1 y 2: La ida

Por segunda vez consecutiva, elegí Lufthansa para viajar a Japón vía Frankfurt. Después de la experiencia del último viaje se puede decir que me gustan las experiencias fuertes.

Esta vez el vuelo salió de la nueva Terminal 1, de la cual ya os he hablado y hay que decir que está bastante bien también por el interior, ya que no es “liosa” al contrario que por ejemplo Frankfurt. Aun así, no tuve mucho tiempo para pasear (ni ganas) dado que era muy temprano y el vuelo salió puntualmente hacia Frankfurt. El avión fue un Airbus A321.

Llegué a Frankfurt puntualmente y pude ver la carrera de F1 en una pantalla de plasma mientras esperaba la salida del siguiente vuelo.

Al avión que iba a llevarme a Tokyo era uno de los nuevos Airbus A380:

Todo pintaba bien hasta que llegó la hora de embarcar. Cuando deberíamos empezar a subir nos comunican por megafonía que había overbooking de más de 100 personas (parece que habían perdido una escala por un retraso de su vuelo y los habían enchufado en este). Tras una hora de gestiones buscando voluntarios que quisieran cambiar el vuelo por otro (y llevarse 600€ de compensación) al final embarcamos y partimos hacia Tokyo, 9600Km y 10h de vuelo.

El vuelo fue muy tranquilo y debo decir que me sorprendió el menor ruido que hace el A380 en comparación con otros aviones “similares” (747, A340…).

A las 8:20 aterrizaba en Narita. Tras lidiar con el control de inmigración y la “inspección policial” conseguí mi Japan Rail Pass y usando la línea Keisei me dirigí hasta Ueno, sitio donde tenía el Hotel.

Como el check-in no era posible hasta las 15:00, dejé las maletas en recepción y me fui a dar un paseo para hacer tiempo por el Parque de Ueno y Ameyocho, un conjunto de calles llenas de tiendecitas y puesto de comida.

Habiendo comido ya, me fui al hotel para coger la habitación y darme una buena ducha que tantas horas de avión lo requieren urgentemente.

El hotel elegido fue el Mitsui Garden Ueno. Este hotel fue inaugurado en Setiembre de este año por lo que está todo nuevo y reluciente. No es barato pero por el hecho de ser nuevo había una oferta del 50% por lo que salía a un precio excelente, más barato incluso que algunos hoteles con habitaciones y baños compartidos.

Las habitación debo decir que no era muy grande pero tampoco era pequeña. La cama era comodísima.

La habitación tenia conexión LAN (cable incluido) para acceder a internet (la línea daba unos 40mbps de bajada y 8mbps de subida en el speedtest que hice), una nevera vacía muy útil para almacenar provisiones, un calentador de agua para esos días que te apetece un ramen instantáneo y una tele bastante grande que me permitió ver varios episodios de Anime con una calidad más que decente.

El baño era completo también, incluyendo su retrete con taza calefactada y chorritos varios 😀

Como podéis ver, está justo cruzando la calle de la estación de JR/Keisei. La estación de metro tenía una entrada al lado del hotel. Como las tres estaciones están conectadas por el subsuelo, se podía usar la entrada del metro para evitar la lluvia 🙂

El acceso a la habitación era con una tarjeta IC que, fuera de horario (de 00:00 a 06:00) te permitía abrir la puerta principal del hotel. El único problema que le vi es que hasta las 00:00 había algo de ruido proveniente de la autopista elevada que pasa justo por delante, pero después ya desaparecía con lo que se podía descansar bien.

Una vez bien limpio, me bajé en la Yamanote hasta Akihabara para cenar y hacer algunas compras (para no ir cargado el último día).

Días 1 y 2: La ida

El sábado llegamos puntualmente al aeropuerto de Barcelona dispuestos a coger el primero de los dos vuelos que nos iban a llevar otra vez a Japón. La compañía aérea escogida fue Lufthansa.

Todo parecía ir sin problema alguno pero en cuanto estábamos a punto de despegar parece que no les cuadraba el número de maletas que había en el avión y tuvieron que verificarlas una a una. Este proceso, que puede parecer sencillo, hizo que tuviéramos que bajar uno a uno a identificar nuestra maleta, un proceso que tardó nada más y nada menos que 3 horas ya que la mayoría de pasajeros no es que colaborasen mucho e iban muy tranquilamente (seguramente aquellos que no tenían escala después).

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Por suerte, la combinación de vuelos que escogí tenia una escala de exactamente 3 horas, por lo que fue llegar a Frankfurt y cagando leches conseguimos llegar al gate y subir al Boeing 747-400 de ANA que nos iba a llevar a Narita. Otros compañeros no tuvieron esta suerte y les recolocaron en vuelos del día siguiente :/

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Este vuelo transcurrió sin problema alguno y llegamos puntualmente. Debo decir que es uno de los 747 más estrechos en tema espacio para piernas de los varios que he subido en mi vida. Imagino que estará hecho a las medidas niponas. Por suerte, y pese a estar apretujado de mala manera, conseguí dormir unas cuantas horas lo cual hizo mas leve el largo viaje de 11 horas.

Una vez ya en Narita, como siempre pasamos el control de inmigración, las aduanas (desde julio debes declarar todo los cacharros que entras al país) y procedemos a recoger el Japan Rail Pass. Al hacerlo, ya nos dan billetes hasta Tokyo con el NeX y hasta Kyoto con el Shinkansen.

El trayecto de una hora en el NeX como siempre nos empieza a situar ya en el país en el que estamos y aprovecho para probar un poco la nueva óptica que compré para mi Canon EOS 400D.

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Ya en Tokyo, esperando nuestro Hikari tuve la suerte de encontrarme juntos a varios Nozomi: un 500, un 700 y el nuevo N700.

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Nuestro tren llega puntual como siempre y nos lleva en 3 horillas hasta Kyoto, donde rápidamente cogemos la línea de Sagano para ir al hotel a dejar las cosas e ir a dormir ya que es muy tarde y mañana hay que madrugar.

Del hotel (o sucedáneo) no puedo decir mucho, pero básicamente tienes lo que pagas. Es muy barato pero es todo muy rancio y encima no esperes que te vayan limpiando la habitación cada día o que simplemente te cambien las toallas. Creo que esa habitación llevaba un año sin limpiarse y sin ventilarse. Por suerte un par de días con la ventana abierta la hicieron algo soportable. Hay que decir a su favor que el señor Tani propietario del hotel, nos dio una útil guía de Kyoto y nos metió un buen rollo diciéndonos lo que debíamos visitar (aunque no le hiciéramos ni caso xD). Además, está bastante céntrico, a una parada de tren de la estación de Kyoto, aunque lamentablemente en la zona donde se encuentra no hay nada de nada :_(

En fin, suerte que solo son 6 días en Kyoto, en el fondo así tendremos una razón para volver lo más tarde posible al hotel xD