Diario del Viaje Publicado

Ya tenéis el diario de mi último viaje publicado. Por orden la ruta queda así:

Días 1 y 2: La ida
Día 3: Kamakura y Enoshima
Día 4: Okayama
Día 5: The Railway Museum
Día 6: Osaka
Día 7: Hikone y Kyoto
Día 8: Nagoya
Día 9: Kakunodate
Día 10: Hakone
Día 11: El monte Takao
Día 12: Hama Rikyu y Tokyo Sky Tree
Día 13: La vuelta

Pese a los problemas relacionados con los vuelos, que me da que son tónica general con Lufthansa por la experiencia que he tenido, debo decir que este ha sido el mejor de los 4 viajes que he realizado. Yendo solo me he dado cuenta de las ventajas que tiene poder ir a tu ritmo y hacer lo que a ti te plazca sin tener que ver malas caras ajenas.

Como novedad, fui acompañado de mi Garmin Oregon, con mapas completos del país y los diversos destinos debidamente waypointeados. Esto me permitió, no solo ir a todos los lados que quería ir sin dar vueltas innecesarias sino también tener un track con todos los caminos hechos y poder geotaggear todas las fotografías realizadas, pudiendo saber ahora en que sitio exacto se hizo cada una.

Esta vez he aprovechado para completar cosas pendientes y para la próxima (que espero que haya) tocará visitar también 3 zonas que aún no he pisado: Hokkaido, Kyushu y Okinawa. Habrá que ir empezando el proceso de ahorro y planificación 😀

Día 13: La vuelta

Salí temprano hacia la terminal 1 del aeropuerto de Narita. Use el nuevo Keisei Skyliner que va por la línea Narita Sky Access y llega al aeropuerto en poco más de 30 minutos. Los vagones son muy amplios y cómodos. Estando en Ueno es la mejor opción.

A las 7:30 llegué a los mostradores de facturación. Aquí empezó la odisea de día. No sé si visteis el problema que tuvo en uno de los motores uno de los Airbus A380 de Qantas, el cual provoco que se emitiera un aviso de que habría que revisar todos los motores del mismo modelo, dejando los aviones parados.

Pues bien, esto significa que Lufthansa canceló mi vuelo pues no se iban a arriesgar a que estalle del mismo modo alguno de los motores en pleno vuelo.

En este momento éramos 6 personas en la cola de facturación. El plan era irnos recolocando en otros vuelos para conseguir llegar a nuestros respectivos destinos. Poco a poco, conforme llegaba la hora de salida original, la cola iba creciendo más y más (porque además es el avión donde cabe más gente).

Sobre las 8:30 empezamos a “facturar”, es decir, a pasar al mostrador para que nos buscasen una alternativa. Una vez pase yo, estuve una hora y media prácticamente hasta que me hicieron un ruta alternativa.

La nueva ruta implicaba coger un avión hasta Nagoya, donde cogería un avión hasta Frankfurt para luego coger otro a Barcelona. Una escala adicional al trayecto previsto.

El horario era todo muy ajustado, así que salí corriendo detrás de un empleado de Lufthansa hasta el mostrador de facturación de vuelos locales y luego hasta el avión, un Bombardier DHC8-Q400.

El vuelo fue corto y en un momento estaba en Nagoya. Debo decir, que pese a las complicaciones del día, el haber podido realizar este vuelo me permitió ver Japón desde una perspectiva diferente. A destacar la vista del Fuji .

Tan pronto llegué a Nagoya, otra vez corriendo por el pasillo siguiendo a otro empleado, procedí a recoger mi maleta y a facturarla otra vez.

El siguiente vuelo salió tan pronto subimos al mismo. El avión era un Airbus A340-300. Tras 12 horas de vuelo, algo más incómodo que en el A380 que debería haber usado, llegue a Frankfurt, donde, otra vez, corriendo por los pasillos, saque la tarjeta de embarque para el último vuelo y me puse en la cola, pues ya se estaba embarcando.

En poco rato llegue a Barcelona donde, contra todo pronóstico, pude recoger mi equipaje sin problemas (salió de las primeras encima :D) y me dispuse a ir hacia mi casa.

Todavía sigo sin creerme lo bien que salió todo después de todo… tan solo llegué una hora más tarde de lo previsto. Un 10 para Lufthansa y su servicio.

Día 12: Hama Rikyu y Tokyo Sky Tree

Hoy era el último día de mi viaje. No muy temprano me dirigí a los jardines Hama Rikyu (cerca de la estación de Shiodome).

La peculiaridad de este jardín es que dentro tiene el puerto donde se puede coger el barco que sube por el río Sumida hasta Asakusa así que una vez visto todo el jardín, embarqué río arriba para poder ver el Sky Tree de día.

Debo decir que es una torre que me gusta y todavía falta un buen trozo por levantar.

En la primavera de 2012 ya se podrá subir a los dos observatorios. Si la vista desde la Torre de Tokyo es impresionante, desde aquí puede ser aún mejor.

A continuación me volví a Akihabara para terminar las compras pues no tendría muchas más oportunidades. A inicios de la tarde, me fui al hotel a intentar cerrar la maleta, tarea que conseguí con algo de esfuerzo. Luego volví a Akihabara a dar una última ronda y cenar.

Hoy tocó ir a dormir temprano pues la idea era salir a las 6:00 del hotel.

Día 11: El Monte Takao

Hoy ya sin Japan Rail Pass, decidí volver al Monte Takao aprovechando que también hacia buen día.

Esta vez, debo decir que estaba bastante cansado y en vez de subir hasta arriba a pie, hice trampa y use el tren de cable para subir un buen trozo.

Hoy la aglomeración de gente era importante, principalmente por ser festivo. Pese a esto, pude subir tranquilamente hasta la cima donde había aún más gente de picnic.

De camino vi los templos que ya visité la anterior vez.

Mi intención, al contrario que la anterior visita en la que subí y baje por el camino principal (en parte porque empezó a llover), era esta vez descender por uno de los caminos que bordean la montaña por el otro lado. Quería haber hecho la ruta 6 pero al llegar al inicio de la misma resulta que la habían cerrado y solo permitían hacerla en el sentido de subida.

Al final decidí bajar por la ruta 3, la cual empezó con un camino más o menos ancho…

…pero al poco se quedó en un camino por el que pasaba una persona.

Después de un buen rato, llegue a un cruce de caminos que me dio la posibilidad de visitar la cascada Biwa, un sitio por el que quería pasar y que estaba en la ruta 6.

El camino siguió descendiendo…

…hasta llegar a la cascada Biwa, que todo hay que decirlo, no es nada del otro mundo pero tiene un templecito al lado.

Seguí camino abajo un buen rato más hasta el pie del monte.

No dejéis de probar las “Bolas-en-palo” que están riquísimas 😀

Ya de noche, me pase por Asakusa para ver el Tokyo Sky Tree (en construcción aún), la que será la nueva Torre de Tokyo. El edificio en si es espectacular pero de noche es difícil apreciarlo bien así que decidí volver mañana por la mañana.

Día 10: Hakone

Hoy hacia un día soleado así que decidí volver a Hakone. Aprovechando que era el último día que tenía Japan Rail Pass, bajé en un Shinkansen Kodama de la serie 700 hasta Odawara.

De camino ya se podía ver que hoy era un día excelente para apreciar el Fuji en todo su esplendor.

Ahí, compre el pase ilimitado (2 días, 3900Y) que te permite usar todos los medios de transporte de la zona de forma gratuita. Haced números de vuestra ruta prevista para ver si os sale a cuenta o no. Yo me ahorre algo de dinero y la comodidad que te da no tener que ir sacando billetes cada dos por tres se lo merece.

Igual que la última vez que estuve, repetí el recorrido si bien modifique la parte final y en vez de deshacer el camino hecho volví por el otro lado.

Para subir hasta Owakudani, donde hacen los famosos Kurotamago (huevos duros negros) hay que ir hasta Hakone Yumoto en la línea Odakyu.

Ahí cambiamos a la Hakone Tozan con sus trenes rojos que van subiendo la montaña haciendo cambios de sentido. El trayecto es una pasada.

Una vez llegamos a la estación de Gora, cambiamos al Hakone Tozan Cablecar que sube un buen trozo en línea recta.

A continuación, subimos al teleférico el cual para primero en Owakudani.

En Owakudani debemos ir con cuidado y no estar mucho rato cerca de los gases porque nos puede dar algo.

Hay unas vistas del Fuji excelentes si consigues que no esté nublado. Creo que es la primera vez que lo puedo ver en todo su esplendor.

Aquí podéis comprar los famosos Kurotamago. No son más que huevos duros hechos cocidos en las aguas “volcánicas” que brotan por la zona, las cuales le dan el color negro a la cascara. Por dentro debo decir que saben igual que los normales. Se dice que cada uno que comes te alarga unos años la vida.

Vista la zona, seguí en Teleférico hasta el lago Ashi.

Aquí te puedes subir a los barcos “pirata” que cruzan el lago hasta el otro lado. Un corto trayecto con vistas al Fuji. Recomiendo ir con un buen abrigo y guantes, porque hace mucho frio (al menos en esta época).

Como era de esperar, estaba empezándose a nublar el día hasta el punto en que dejo de verse el Fuji. Visité el Hakone Jinja con su Tori “mojado”.

Vista la zona, me subí al Hakone Tozan bus con destino Odawara serpenteando por las estrechas carreteras que cruzan las montañas. Como había bastante tráfico, al llegar a Hakone Yumoto me baje y cogí el tren hasta Odawara.

Desde ahí, en otro Shinkasen Kodama de la serie 700 volví hasta Tokyo, donde paré en Akihabara a comprar un encargo cenando un delicioso Katsudon, uno de mis platos japoneses preferidos.

Día 9: Kakunodate

Hoy me fui hacia el norte del país. En un Akita Shinkansen Komachi, fui directo a Kakunodate, enganchado a un Shinkansen Hayate del que me separé en Morioka.

El trayecto en el Komachi es una pasada. A partir de Morioka este circula por vías estrechas cruzando las montañas permitiendo ver un paisaje precioso.

Kakunodate es una ciudad pequeña que tiene una calle llena de casas antiguas que pertenecían a Samurais. Esta calle combinada con los colores de Otoño es una pasada.

Debo decir que no hacía muy buen día pero por suerte no llovía.