Días 1 y 2: La ida

El sábado llegamos puntualmente al aeropuerto de Barcelona dispuestos a coger el primero de los dos vuelos que nos iban a llevar otra vez a Japón. La compañía aérea escogida fue Lufthansa.

Todo parecía ir sin problema alguno pero en cuanto estábamos a punto de despegar parece que no les cuadraba el número de maletas que había en el avión y tuvieron que verificarlas una a una. Este proceso, que puede parecer sencillo, hizo que tuviéramos que bajar uno a uno a identificar nuestra maleta, un proceso que tardó nada más y nada menos que 3 horas ya que la mayoría de pasajeros no es que colaborasen mucho e iban muy tranquilamente (seguramente aquellos que no tenían escala después).

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Por suerte, la combinación de vuelos que escogí tenia una escala de exactamente 3 horas, por lo que fue llegar a Frankfurt y cagando leches conseguimos llegar al gate y subir al Boeing 747-400 de ANA que nos iba a llevar a Narita. Otros compañeros no tuvieron esta suerte y les recolocaron en vuelos del día siguiente :/

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Este vuelo transcurrió sin problema alguno y llegamos puntualmente. Debo decir que es uno de los 747 más estrechos en tema espacio para piernas de los varios que he subido en mi vida. Imagino que estará hecho a las medidas niponas. Por suerte, y pese a estar apretujado de mala manera, conseguí dormir unas cuantas horas lo cual hizo mas leve el largo viaje de 11 horas.

Una vez ya en Narita, como siempre pasamos el control de inmigración, las aduanas (desde julio debes declarar todo los cacharros que entras al país) y procedemos a recoger el Japan Rail Pass. Al hacerlo, ya nos dan billetes hasta Tokyo con el NeX y hasta Kyoto con el Shinkansen.

El trayecto de una hora en el NeX como siempre nos empieza a situar ya en el país en el que estamos y aprovecho para probar un poco la nueva óptica que compré para mi Canon EOS 400D.

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Ya en Tokyo, esperando nuestro Hikari tuve la suerte de encontrarme juntos a varios Nozomi: un 500, un 700 y el nuevo N700.

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Nuestro tren llega puntual como siempre y nos lleva en 3 horillas hasta Kyoto, donde rápidamente cogemos la línea de Sagano para ir al hotel a dejar las cosas e ir a dormir ya que es muy tarde y mañana hay que madrugar.

Del hotel (o sucedáneo) no puedo decir mucho, pero básicamente tienes lo que pagas. Es muy barato pero es todo muy rancio y encima no esperes que te vayan limpiando la habitación cada día o que simplemente te cambien las toallas. Creo que esa habitación llevaba un año sin limpiarse y sin ventilarse. Por suerte un par de días con la ventana abierta la hicieron algo soportable. Hay que decir a su favor que el señor Tani propietario del hotel, nos dio una útil guía de Kyoto y nos metió un buen rollo diciéndonos lo que debíamos visitar (aunque no le hiciéramos ni caso xD). Además, está bastante céntrico, a una parada de tren de la estación de Kyoto, aunque lamentablemente en la zona donde se encuentra no hay nada de nada :_(

En fin, suerte que solo son 6 días en Kyoto, en el fondo así tendremos una razón para volver lo más tarde posible al hotel xD